Papá, cómprame un Dron

Es posible que dron sea una de las palabras más usadas y rehusadas de nuestros días. El conflicto que han creado estos pequeños aparatos voladores es el paradigma de una sociedad que se ama y se odia a sí misma.
Aunque los drones llevan sobrevolando nuestras cabezas desde los años 90, ha sido en estos últimos años o meses cuando se ha popularizado exponencialmente su uso. El abaratamiento de su precio ha democratizado la adquisición aunque, como siempre, fue la investigación militar la que hizo posible que estos bichos existieran, y hay que agradecer de alguna forma que actualmente podamos hacer uso (y abuso) de ellos en múltiples campos de nuestra vida diaria.

Dron de Amazon

Fuente: amazon.com

Reparto autónomo a domicilio

Según podíamos saber en el mes de marzo, Amazon ya tiene la autorización para utilizar “vehículos autónomos voladores en tareas de logística”, esto es, drones de reparto. Prime Air es el nombre del proyecto (y por extensión, el del modelo de dron utilizado), y gracias a él la compañía podrá repartir los pedidos en los siguientes 30 minutos a su realización, algo impensable hace sólo uno o dos años.
Sin embargo, para los que nos dedicamos al negocio audiovisual la aplicación más interesante de los drones es, sin duda, la posibilidad de grabar en vídeo desde las alturas sin tener que utilizar helicópteros, grúas o cables larguísimos que sirvan de soporte para una cabeza caliente. Los drones ya llevan una cámara incorporada, y gracias a nuestro Smartphone podemos, tanto controlar el vuelo del aparato como si estuviéramos montados en él, como grabar material de vídeo de altísima calidad y que podremos usar en la edición de cualquier producción audiovisual. Lo que empezó como un añadido a las impactantes tomas de deportes de riesgo, se ha convertido en el mejor aliado para la realización de cortos, documentales, noticias, incluso películas de cine.
El papel de los drones en la industria audiovisual
Un ejemplo reciente y muy claro de lo que quiero decir con esto, es el corto de ciencia ficción “Portal Combat”, de Ryan Connolly, que comienza con unos alucinantes y totalmente integrados planos aéreos.

Pero la tecnología no se detiene. Ni siquiera se frena un poco. Tanto es así, que ya han salido modelos de drones totalmente autónomos y dirigidos por geo-posicionamiento o brazaletes. Literalmente te sigue.

¿Necesito un permiso especial para usar un dron?

Es de esperar que esta moda de los drones haya llegado para quedarse durante bastante tiempo, aunque no todo son ventajas, o al menos no todo son facilidades. Para empezar, si quieres volar un dron necesitas una licencia especial. Imagina, te gastas 500 euros en comprar un dron medianamente decente, y luego tienes que gastarte otros 1000 euros en hacer el curso para poder conseguir la pertinente autorización.

Es cierto que no en todas las circunstancias y condiciones necesitas este permiso. Depende del peso del dron, de la distancia a la que vuele, si se trata del casco urbano o de zonas rurales, etcétera. Por ejemplo, si grabamos un concierto dentro de un recinto cerrado y contamos con el permiso de las partes implicadas, no hay problema en utilizar nuestro nuevo y flamante dron equipado con una magnífica cámara UltraHD 4K con infrarrojos y ziritione. Eso sí, hay que tener mucho cuidado para que no se repita lo que le ocurrió a Enrique Iglesias en su incidente de mayo en México.

Un Dron lesiona a Enrique Iglesias

Fuente: hola.com

Artículo escrito por J. Marcos Serrano (@JMarcosSerrano)

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