¿Quién es más artista?

¿Quién es más artista? ¿El que pinta cuadros bonitos o incomprensibles para mentes mediocres? ¿El que escribe una obra literaria que te hace reír y llorar casi al mismo tiempo? ¿El que escribe e interpreta una canción cargada de sentimiento y emoción? No es más ni menos artista el que trabaja por el bien de una pieza que abarca todo lo anterior, y tanto mérito tiene el que dirige a los actores y les motiva para sacar lo mejor de su interpretación, como el que diseña un decorado que favorece y acompaña dicha interpretación.

La tarea de crear una escenografía no se limita a saber colocar elementos para que queden bonitos en el plano, sino que implica un conocimiento enorme sobre psicología, iluminación, estética y buen gusto, además de otras cosas. Y eso es lo que hace un Director de Arte.

Frodo en El Señor de los Anillos

El Señor de los Anillos

A veces pasa desapercibido para la mayoría de los espectadores, pero muchas, muchísimas (casi podríamos decir todas las películas) tienen elementos centrales que son imprescindibles dentro de su escenografía. Podemos visualizarlo muy gráficamente en el caso del anillo de Frodo (El Señor de los Anillos), pero, y sin salir del género fantástico-épico, también es el caso más que conocido de Excalibur (Merlín, Camelot, El Rey Arturo…), el arco (Robin Hood) o la manzana de Blancanieves. Estos elementos concentran la esencia de la obra, y cualquier adaptación, por barata o extravagante que fuera, debe incluirlos. Los giros que dé el guion o la impronta que deje el director en el producto final, será otra historia.

Artículo escrito por J. Marcos Serrano (@JMarcosSerrano)

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